martes, 26 de octubre de 2010

ALTERNANCIA SI MENTIRAS NO

ALTERNANCIA SI MENTIRAS NO.
Octubre 13 del 2010.
Las izquierdas para competir en la alternancia, deben primeramente hacer un gran esfuerzo para mantenerse en un solo bloque que los conduzca al 2012 y ojalá pudiéramos saber pronto de una IZQUIERDA MEXICANA nada más y que esto no sea producto exclusivamente o dependa de que los aglutine una figura sino de lo que se sustenta sin mentiras como tesis fundamental al interior de la IZQUIERDA; independientemente, de las corrientes y veredas secundarias y terciarias que con toda certeza están ya muy andadas, viejas y obsoletas. Quien tenga que auto inmolarse políticamente debe hacerlo en aras del estadio superior que le exige La Patria en estos momentos cruciales no solamente para la izquierda mexicana; persuadido, de  que, su sacrificio, amén de que no será la muerte física, florecerá como un acto supremo no reconocido en bronce sino en vida. Y, al igual que para el exterior, debe someterse en todo caso para su análisis, el programa de gobierno que sustente uno y otro precandidato al interior del Partido de la Revolución Democrática para, que fuese democrática la elección y se imponga por esta razón el mejor proyecto. Ya nadie quiere saber ni a nadie le conviene asumir una actitud rijosa que espante o provoque una desbandada de capitales o más, una revuelta revanchista y de saqueos para empezar otra vez de cero. A menos que se propusiera una revolución distinta, diferente a tener que cambiar solamente unos monos por los otros. Pues estamos conscientes y lo corroboramos por la historia que esto es lo común cuando, como hoy, la depauperada condición del pueblo se provoca y que, como ayer, después de 100 años no es garantía de nada como podemos constatar hoy desde el punto de vista de la justicia y la equidad social.
Y el caso es que, estamos hoy aquí todos los 106 millones de connacionales con una gran expectativa y responsabilidad histórica viendo hacia el 2012, el cual hay que salvar de la mejor manera posible para seguir construyendo la incipiente democracia mexicana o dejar de plano que la bola ruede o siga su curso de victorias vanas y en estas circunstancias se repita la historia otra vez porque, como en la Independencia, La Reforma y La Revolución nadie hoy en México puede imaginar cuantos Hidalgos, Allendes, Aldamas, Juárez, Panchos Villas, Zapatas, gavilleros, saqueadores y merodeadores puedan surgir en el momento preciso para su actuación sin que los advierta la malévola Non Sancta Inquisición del s.XXI, embozada como fue y es su naturaleza cobarde ya que, afortunadamente hoy, ya nadie, en secreto de confesión [1] revela sus pecados que fue como se supo de la conspiración independentista en 1810.
De ahí entonces, que los historiadores modernos deban salir a las calles en tiempos no solo de las campañas políticas o a las grandes ocasiones y festividades para notariar los sucedidos sino todo lo contrario, haciendo un esfuerzo mayor todos los días echando mano y pertrechados con los recursos cognitivos, científicos y tecnológicos de que disponemos hoy para discernir el imaginario colectivo inscrito en la conciencia de todos los actores cotidianos  y explicarnos, como siendo los principios de competitividad los mismos que se sustentan ancestralmente en la guerra y en la política para imponerse el que mayor capacidad tenga para mentir o camuflarse incluidos los ciudadanos comunes en la vida moderna con los resultados conocidos, no le encontremos todavía la cuadratura al circulo en eso de lograr las verdades históricas; porque ahí esta precisamente en este intríngulis ni mas ni menos el secreto por develar y por ende el reto magnifico para construir y confrontar la historia de verdad no dejando pasar 100 años para documentar los hechos burdos y llanos porque, de otra manera seguiremos engañados aquí y allá como sucede con la rabuda historia oficial que no ha sido para nada competente en el s.XXI, con tantos recursos como disponemos ahora, para aclarar, penetrar, registrar y menos difundir a nivel de LA RAZA, particularmente entre los niños,  las aparentes minucias, ocultas las más -COMO LA REVELADA POR ITURRIAGA- que deciden y le dan un curso distinto, en un momento dado, con un vuelco de 180 grados a los sucesos históricos incurriendo sino en la mentira deliberada si en la distorsión de los hechos que para el caso de los resultados es lo mismo. Y mucho menos ha logrado matizar y prodigar las figuras humanas de carne y hueso como fueron cada uno de nuestros queridos próceres no solamente independentistas, reformistas o revolucionarios sino particularmente de nuestros humildes poetas y héroes científicos por ejemplo, que han aportado sus talentos, conocimientos y humanas conductas a la humanidad para poder identificarse con ellos por sus defectos, sacrificios, renuncias, rupturas, dedicación, honestidad, mal carácter, angustias, soledades, desconsuelos y alegrías que vivieron como mujeres y hombres probos no mentirosos, en momentos cruciales de sus vidas, defendiendo sus ideas y convicciones al servicio de la humanidad y que tanto los niños como los jóvenes,  especialmente éstos con miras a la actividad pública deban conocer para inspirar  ahí sus vidas y sus ideas preciosas lejos de poder emular a los falsos redentores que han hecho de sus vidas una fuente inagotable de mentiras con el riesgo que socio-cultural, económica, política e históricamente representa para los hijos, para los jóvenes, para las patrias y para la humanidad en su conjunto porque las mentiras, fatalmente asociadas con el dinero, son la consecuencia prístina de la ignorancia.   
 Entonces, no se trata de que se alternen unos y otros mentirosos cada sexenio sino que se trata de no echar mentiras nada más y así, simplemente, estaríamos del otro lado; pero, si los que fueren, se ven instados a echar mentiras será con toda certeza porque desconocen que es lo que hay que hacer y, en todo caso, serán simplemente otros ignorantes redomados nada más. Virgilio Rodríguez Castro.


[1]  El doctor Mora afirma y don Carlo María de Bustamante insinúa que fue el canónigo de Valladolid Iturriaga, quien hallándose en Querétaro y habiendo enfermado gravemente, revelo a su confesor el secreto de que era depositario, y este corrió a manifestarlo todo al comandante de brigada Don Ignacio García Rebollo. Pero sin poder precisarse el nombre de este delator lo cierto es que informo al doctor Gil de León de una conspiración que debía estallar dentro de pocas horas… (México y sus revoluciones, por J.M.L. Mora, tomo IV, Pag. 17).  México a través de los Siglos.


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