sábado, 2 de octubre de 2010

EL CAPITAL.

EL CAPITAL.

Octubre 2 del 2010 día de la Revolución Democrática. Muy pocas personas, incluidos los capitalistas, desde que salió a la luz pública la obra cumbre de Karl Marx la entendieron o la entienden a cabalidad. Tal vez solamente algunos letrados maestros universitarios que necesariamente deben incluirla en sus cátedras de ciencias sociales, los cultos economistas por supuesto obligadamente para poder entender el sistema capitalista y algunos eruditos e investigadores de la historia universal pudieron y pueden dar cuenta de esa densa materia; de la misma manera, como sucedió con las imágenes entrañables de quienes ideológicamente reivindicaron a los trabajadores bolcheviques, que quedaron plasmadas para siempre en el imaginario colectivo de todas estas generaciones, relacionadas también a los vocablos como el de proletariado, sabotaje, anarquismo, molotov, comunismo, socialismo, capitalismo, medios de producción, el trabajo, etc., que, pusieron a deletrear a todo el mundo y en América particularmente sin saber a ciencia cierta, como hasta hoy, de que se trataba ese carajo asunto cuando, todavía es, y seguirá siendo, El Capital, el libro de cabecera de los más connotados estudiosos de la economía mundial con el interés de seguir salvando al capitalismo. El caso es que, esas reminiscencias “izquierdosas” como las de sabotaje que proviene del “sabot” o zapato de madera –suecos- que calzaban los trabajadores y que introducían a las maquinas para que se atascaran con ellos y las andrajosas ropas de la clase trabajadora, quedaron también acuñadas y mancornadas irreparablemente para siempre a los hechos perturbadores, a las fechorías y a la revolución por la contra propaganda de esa época cuando lo único que hacían esas pobres gentes era protestar, reclamar y defenderse para poder comer y vestir mejor a sus hijos; lo mismo, que sucedía en el porfiriato con respecto de los famélicos indígenas que usaban ya calzones de manta para entonces en la década anterior cuando se inicio la revolución en México. Es decir, que tanto las gentes poseedoras de los harapos como el del humilde oficio de trabajador fueron en cada época, son y siguen siendo sinónimos y referentes potenciales de “izquierdosos”, nacos y mugrosos transgresores del orden público y la ley.

 Entonces, mientras nosotros sigamos viendo hoy por nuestras calles, calzadas y grandes avenidas del fastuoso siglo XXI, aumentar y caminar desgarbados a los dignos trabajadores ataviados con tenis, zapatos y ropas de todos colores corrientes pero muy corrientes de muy mala calidad que les duran una quincena y los salarios de hambre que les duran media semana, después de las experiencias de las tres revoluciones importantes del XX, la mas reciente con la inmortal y entrañable figura del “CHE” amén de las invasiones económicas y transculturales propias de la globalización, estaremos viendo invariablemente “izquierdosos" chilapastrudos y mugrientos siempre al acecho y, por ello, debemos urgirnos nosotros hoy para ponernos de acuerdo en que no deseamos ser los primeros otra vez, a nivel mundial, con una revolución en el siglo XXI a menos de que fuera una Revolucion Democratica como la que proponemos; porque ahora, de lo que se trata, es de esgrimir en la tribuna de manera civilizada el programa de gobierno para que triunfe el partido político que asuma la mejor propuesta social para todos los mexicanos sin tener que llegar a otras medidas o extremos incluidos por cierto los acarreos masivos y deban dirimirse en la noble lid las diferencias ópticas para beneficio presente y futuro de toda esa gente y toda la demás gente, incluidos por supuesto los capitalistas o séase el conjunto de todos los mexicanos.

Porque ahora, como están las cosas, seria un crimen de lesa humanidad que el pueblo engañado corra el riesgo de depositar su confianza en quienes sin ver mas allá, como lo demostraron al cabo del medio siglo pasado, solo la entiendan –LA RESPONSABILIDAD DE GOBERNAR- disponiendo a su arbitrio de los recursos financieros del erario público, por paquetes y partidas presupuestales y por sector para, seguir administrando única y exclusivamente las quejumbres de todos los estratos sociales conviniendo que lo  hicieran bien sin, poseer una tesis, un proyecto y un modelo de desarrollo que si efectivamente formula la avanzada IZQUIERDA MEXICANA ya no constituida por “izquierdosos” pero tampoco perfumados como se exige hoy para gobernar a la sociedad global del siglo XXI.  

Virgilio Rodríguez Castro.



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