martes, 12 de octubre de 2010

LOS DETRACTORES.

LOS DETRACTORES EN LA HISTORIA.
Octubre 9 del 2010.

Los detractores de ser personas normales y decentes nos convertimos en tales especímenes por una sencilla razón: VICTIMAS DE LA PERSECUCION PO’S REVOLUCIONARIA.
Pero los habemos de muchas clases cuando vivimos todos en la injusticia sin trabajo 30 años a salto de mata viendo que hacer para comer. Generalmente, todos tenemos algo en común que nos hace detractores natos que es la critica para, lo que no es necesario ser escritor o periodista. Y, los hay, sin lugar a dudas, en todas las sociedades como en la industria tamalera: de dulce, chile y manteca; unos por calumniadores, otros por infamadores, aquellos por acusadores, estos por censuradores, los de aquí por murmuradores y esos de más p’allá por maldicientes, etc., que descargan desbordas sus pasiones humanas, debilidades y bajezas sobre tal o cual hecho o personaje cuando simplemente no están de acuerdo con él o no les cae bien tal cosa, les pagan por hacerlo o puramente de su peculio le dan de patadas al mundo por su frustración personal que se acentúa y es muy común y peligroso en tiempos de crisis sobre todo cuando estos son muchos. Pero, los hay también, indiscutiblemente serios, muy raros por cierto, que fundan sus críticas bien y, en algunos casos, hasta teniendo el atrevimiento de tener que lidiar con el ocultismo, con las cosas de la hermenéutica y con el lenguaje silencioso para que se les acepte como su aportación a la construcción y reconstrucción de los hechos históricos que no por ser inusual les deberían hacer menos sus valiosos esfuerzos en esta dirección ni con mucho les deberían restar el merito, importancia y trascendencia a su función investigativa de la historia en este sentido que es el tema; al contrario, más aún, porque difícilmente, pienso yo, que la historia al día de hoy, recoge estas inflexiones vitales de la comunicación que tal vez decidan o sean las que determinan en el fondo oculto los hechos históricos con una mueca precisamente como el Cesar Romano apuntando su pulgar y que tal vez incluso superen a la formas orales y documentales meramente de relatar y enfrentar la historia como se ha venido haciendo. De ahí pues la responsabilidad e importancia de los detractores profesionales en su tiempo que recogen, en tiempos reales, los gestos, las modulaciones y jiribillas de las opiniones y comentarios que vertimos todos los actores de la historia que somos todos; como deberían hacer lo propio con cámaras y micrófonos en ristre por las calles y por las casas obteniendo testimonios los historiadores en video y audio al azar, no solamente de los ocultistas po’s revolucionarios de Aguascalientes hoy, al margen de la rabuda historia oficial.
Yo, no tengo, hablando de los presidenciables, animadversión por ninguno de ellos; es más, me caen bien todos Ebrard y Peña Nieto, incluido Andrés Manuel por sus capacidades y sus personalidades cada quien y el que se agregara esta semana pero, una cosa es Juan Domínguez y otra cosa es que tengamos que evaluar en el escenario y contexto no solamente nacional, los resultados de este siglo que conmemoramos los mexicanos para saber si vamos bien, a donde vamos en todo caso, como le vamos a hacer y que es lo que sigue. Y, no guiarnos, por las tonterías que se dicen irresponsablemente en los medios, por las especulaciones que neciamente se fomentan o por los resultados de las elecciones próximas del Estado de México de que hablan los analistas de manera descarriada, etc., sino, entonces, hay que desmitificar con la desaprensión obligada con la que hay que ver a las cosas de la Republica para verlas bien porque, de otra manera, seguiremos viendo, oyendo y creyendo también nosotros los mitos arcaicos, incurriendo en los graves errores del pasado inmediato haciéndoles el juego, tergiversando los hechos que nos condujeron al escenario del 2010 diciendo mentiras y soportando en supuestos el medio siglo pasado.
Nadie, ni Peña Nieto, en el afán de defender a su partido tiene elementos de peso suficientes para la defensa cuando no sean los resultados buenos de su gobierno en el Estado de México que es otro cantar. Ni Paredes, que refinando la manera tradicional de hacer política, sigue machacando con su pobre discurso territorial. Ni Beltrones, con sus argumentos que no aterrizan nada.
Más le hubiera valido a Peña Nieto pensarse como Candidato Independiente a la Presidencia de la República que cargar con el estigma del PRI (1) como el Pípila su lápida que es lo que le hace daño; de otra manera, en esas circunstancias, hasta yo votaría por él porque hablaría y daría señales claras de su deslinde con el pasado ignominioso y con el grupo famoso, de sus convicciones, de su formación política, cultural, histórica e intelectual, representando a una nueva generación libre, de avanzada, de políticos preparados y sin rémoras que si correspondería a la imagen que pudiera proyectar con su chamarra no de niño bien sino de James Dean.
Nadie de los héroes del Bi 100 a quienes rendimos honores hoy, lo pensó dos veces cuando la Patria les  llamo. 
En estas circunstancias pues, a quien corresponde no solo ser el candidato del PRD sino ocupar la Presidencia de la República en el 2012 es, por derecho histórico en el devenir político como ya se ha argumentado en otra ocasión, a Ebrard que reúne los atributos personales en el tiempo de la República.  Virgilio Rodríguez Castro
(1)  Que aturdió con sus victorias y deslumbro a los mexicanos con su vana grandeza.

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