domingo, 13 de marzo de 2011

UN VISTAZO AL PUBERTO SIGLO XXI (1)


UN VISTAZO AL PUBERTO SIGLO XXI.
Incuestionablemente, a ellas, como mujeres, correspondera parir sin duda lo que nos depara el siglo XXI.


Al cabo de un siglo los valores que nos impuso el Sistema resultaron ser valores  de muy poco valor o monta y de escasa duracion o sea el tiempo que nos tardamos en arrasar con lo recursos naturales. Que fueron tan banales que se diluyeron en el aire como CO2 y, ahora, no sorprendemos con un Sistema destartalado, desvencijado y malogrado huerfanos de refrentes y valores claros que nos señalicen al menos un rumbo racional, urgidos, del sentido comun para poder orientarnos.

UN VISTAZO AL PUBERTO SIGLO XXI.
Por Virgilio Rodríguez Castro.
Febrero 14 del 2011.

ME CITO: Los chavos no leen, pero en cambio tienen toda la información que  deseen vía Internet en lo que presionan una tecla y algo se les pega. Ahora, los papás, les consultan a los hijos -como siempre debió ser- que quieren estudiar, a donde desean ir, que gustan comer, etcétera. Y, por otra parte, les preguntan también de computación, porque como en otros terrenos, los papás no han tenido ni tendrán ya tiempo para actualizarse ya no digo para estudiar a conciencia lo que sus hijos están aprendiendo no solamente en la escuela sino en la calle también. Tampoco la calle es igual… la calle, es la SUPERCARRETERA DE BANDA ANCHA donde van los chavos en Ferrari a gran velocidad; nosotros en bicicleta y otros todavía a pie sin la posibilidad de poder alcanzarlos. Bueno, no tenemos ni siquiera idea de a donde van, que es lo que están o andan haciendo y mucho menos que tipo de ente se este gestando para la proxima generació. Así, exactamente, como en el pasado inmediato, nuestros padres no sabían de nuestras ondas, de nuestras frecuencias, de nuestras “movidas" y movimientos por una explicación natural: “El movimiento se mueve”. ¿Ve usted? ¿Por que las broncas generacionales? Ahora son más patentes que cuando nosotros los “Rebeldes sin Causa” en términos de seguridad de la personalidad, por ejemplo, que tanto asombraba y confundía a los adultos propios y extraños ¿Se acuerda usted?

Nada más que ahora es más acentuado. Los chavos de hoy no se dejan mangonear por nadie ni siquiera por sus padres y de sus profesores menos. Imponiendo así, si bien es cierto, no su consolidada forma de pensar explicablemente sí, por lo menos, su personal o individual forma de percibir la realidad en su entorno que es absolutamente valido desde cualquier ángulo que se le quiera enfocar. O sea, que es, o equivale a lo que a nuestra generación nos domestico el Sistema.

Lo que esta ocurriendo en esta sociedad de principios del siglo XXI, señoras y señores, no tiene paralelo en la historia de la humanidad y no será necesario, por tanto, que siga atiborrándolos con información para ejemplificar lo que es del dominio público, con relación a los cambios positivos y negativos que se han operado no solamente en el paisaje rural y urbano dentro del marco de la sociedad internacional del siglo XXI en general, sino en cada una de las personalidades en lo individual que es a mi juicio lo más importante de todo esto y, particularmente, entre las mujeres afianzando su confianza… ¡Ah Chihuahua! Usted podrá verificar El Cambio, observando a los jóvenes de hoy en cualquier parte del globo terráqueo, particularmente navegando por Internet.

 Los papás, lo constatarían, si tuvieran a bien la atingencia de prestarles un ratito de su tiempo… Confianza y seguridad de la personalidad, que en nuestros tiempos de “Rebeldes sin causa” mal entendida por cierto, no solo causaban estupor y sorpresa entre los adultos sino que nos reprobaban sin más ni más... EL CAMBIO, que les paso de noche, que no dedujeron, que no vieron ni oyeron los gobiernos de nuestro tiempo, con el que nacimos esta generación y por espacio del medio siglo pasado, está finalmente más claro o es más evidente hoy más que nunca a la vista de todos nosotros. En tanto, la elite de intelectuales y políticos al servicio del Sistema, dejaran pasar los próximos 100 años para cavilar y, entonces, emitir su elusivo y engolado juicio sobre las neo-crisis, cuando éstas, hallan sido ya sometidas brutalmente, de nueva cuenta, por el ESTADO DE DERECHO (¿?) ¡A punta de bayoneta y de garrotazos! Tienen tapaojos como las mulas de yunta... ¡Claro! quienes tienen el mejor foco para apreciarlo -al Cambio- en su exacta dimensión, somos las generaciones de nuestros padres y nosotros los sesenta-y-ochoeros, como la punta de lanza de esta nueva era... a quien hubiera  correspondido, por ello, hacerse cargo de la situación que  sufre la sociedad global de no haberse ido tristemente con la finta y renunciado a sus principios de otra manera no estuvieramos como estamos. Porque ahora, los chavos de hoy, no se han percatado del significado del Cambio en el curso de las dos generaciones que les preceden... Ellos, creen haber nacido de la computadora: Ella (mamá despensera, etc.) les provee de todo... Y, como en otras sociedades desarrolladas o en vías de desarrollo también aquí, esta sucediendo exactamente lo mismo, aunque tardíamente con respecto de los efectos e impacto que produjo el BOOM científico-tecnológico y el del Rock and Roll, que no es un asunto menudo, a partir de la segunda mitad del siglo pasado, o sea, el siglo XX; causando paradójicamente los estragos que conocemos, ya sufrimos y que no son una mera especulación aislada. Rompiendo con todos los esquemas tradicionales. Se acepta por ejemplo, que el fuego modifico los hábitos de nuestros primitivos ancestros; que la rueda altero la psique de los sumerios y que el vapor, el telefono y la luz  varío los patrones de la conducta social de Bartola y del hombre moderno; pero, al impacto de los últimos descubrimientos del siglo pasado incluido el movimiento del rock and roll hasta llegar al pesado en la sociedad post-post-moderna, una de dos o nos paso de noche o bien no le hemos ni querido mover un pelo, por el pavor a quedar mudos del miedo ante la cruda realidad de ver a nuestro insustituible, preciadísimo, perfectísimo y parchadísimo Sistema  literalmente hecho jirones… No hay quien pueda ponerle el cascabel al gato… No nos atrevemos a medir los impactos o de plano no hemos ni querido voltearlos a ver para evitar reconocer las metidas de pata en las que hemos incurrido y la gravedad global que ello implica en la solución sin considerar el aspecto gravísimo del calentamiento global… que, si ya con esto no nos calentamos, es que andamos muy mal… Quiere decir que los valores andan por los suelos y que al cabo de un siglo los valores que nos impuso el Sistema resultaron  ser valores de muy poco valor o  monta y de escasa duración o sea, el tiempo que nos tardamos en arrasar con los recursos naturales. Que fueron tan banales que se diluyeron en el aire como CO2. Y, ahora, nos sorprendemos con un Sistema destartalado, desvencijado y malogrado, huérfanos de referentes y valores claros que nos señalicen al menos un rumbo racional, urgidos del sentido común para podern orientarnos. Es un quebranto sistémico a las naciones, proporcional al grado de desarrollo, actuando despiadadamente en el seno familiar, entre las mujeres y hombres, adolescentes y niños, ancianos, entre las personas de la calle como usted y yo sin distingos de posición social o clase, como podemos apreciar incluso en sociedades vanguardistas que se remiten al pasado como subterfugio. Se concretan a cubrir el expediente, a ver por encima, en la superficie, que estas pestes de la modernidad nos producen efectivamente trastornos severos para la sobre vivencia de la humanidad, que todos sufrimos en carne propia y, que, a veces, solo aceptamos verlos en la casa del vecino como la ruptura grotesca de la familia, la implacable soledad, la terrible depresión, el infeliz alcoholismo, la funesta drogadicción, el sombrío desempleo, la fatídica delincuencia, la desgraciada corrupción, el infausto terrorismo y todo lo que ello implica, etcétera, etcétera, etcétera. Pero, siguen allí y, lamentablemente, hasta allí llegan también sus sesudas reflexiones y como paliarlas. ¿Diputados? ¿Senadores? ¿Políticos? ¿Gobernantes? ¿Lideres? ¿Estadistas? Creando leyes, leyes y más leyes, montones de leyes y onerosas instituciones burocráticas indefinidamente una tras otra que, a la postre, nunca atienden con decoro la demanda creciente. O sea, el costo del Cambio fuera de control donde, por cierto, las mujeres son las que están sacando la casta.
Por eso me alegra saber de mujeres vanguardistas en la sociedad civil. De las cuales espero y hago votos fervientes porque en éste proceso de cambio logren identificar perfectamente bien lo que desean como género y seres humanos, independientemente de lo que decidan estudiar profesionalmente porque, el futuro de la sociedad no me cabe la menor duda esta en sus manos. Que conserven los valores que no tienen por que ser exclusivos de la mujer: su fidelidad, integridad, incorruptibilidad; donaires como: su feminidad, su delicadeza, su gracia, su fragancia que no están reñidos con ser independientes e intelectualmente suficientes; ajenos a los noventa sesenta noventa. Su necesidad de ser protegidas, que a los hombres no solamente nos agrada sino que nos subyuga. Pero, hay cuestiones, con las que de plano no se puede comulgar, no admiten discusión alguna, se deciden en términos estrictamente del CONOCIMIENTO fisiológico, anatómico predeterminado por la madre naturaleza. Es necesario, por tanto, ser muy claros en este terreno para no dar pie a que se eternicen discusiones estériles, bizantinas y espero no resultar procaz pero, debemos ser tajantes de una buena vez: los hombres tenemos pene y las mujeres vagina que son organos que se acoplan. No podemos ser iguales. Los derechos, indulgencias y cuidados de las mujeres derivan de su género... desde la hipófisis, el ciclo menstrual afecta a todo su organismo. En nada alivia a la sociedad que las mujeres se incorporen si van a hacer exactamente lo mismo que hemos venido haciendo los hombres hasta vestidas con pantalón... me refiero concretamente a lo que ellas critican del mundo edificado por y para los hombres como la corrupción, etcétera, etcétera, etcétera (Identifique usted los etcéteras).

Si las mujeres, tardíamente, quieren, exigen y desean una pareja diferente a la que como “macho” han tipificado; de ellas dependerá obtenerlo, formando y cuidando esmeradamente no solamente a varones desde su vientre materno con otros parámetros, referentes y valores para la próxima generación. Para lo cual, no hay, no existe, no es recomendable quien las substituya. Su naturaleza esta así prediseñada. No se pueden quejar ahora, así nada más. Se tienen que ganar el sitial. Espero, sinceramente con mis mejores deseos, que, particularmente las mujeres -porque es el tema, desde esta perspectiva, se pongan las pilas como dicen ahora, nuevas y de una inmejorable calidad porque el trecho es largo; precisen lo que esta en juego, deriven de ahí sus acciones, que no tengan miedo cuando descubran el paquete y, que, con su arrojo, del que han dado pruebas suficientes, sigan cambiando lo que ha estado mal. Al problema del deterioro de la pareja y de la familia pues, obsérvesele sin las gafas de cristales de colores del Sistema como hemos hecho ya en otros varios aspectos del fenómeno social contemporaneo durante este ejercicio de comunicación reflexiva y podrá contemplarse la fluidez nítida de la realidad.

Y así, como han conquistado su posicionamiento en la moderna sociedad, también tendremos que reconocer aplaudiéndoles que, sus conquistas, como conquistadoras de amores son una realidad hoy. Sí, son ellas las que nos conquistan ahora. Hoy de plano son ellas las que toman la iniciativa y se avientan primero. Ellas son las conquistadoras. Lo cual resulta muy agradable. No importa la edad, si usted les gusta, ellas se lo dirán. No cabe duda que la mujer ha logrado consolidar su lugar en la vida moderna: “Arriba las mujeres”, “No a los viejos tiempos”, “Abajo los hombres”, “Sus derechos son una realidad” Son algunas consignas. Y, ciertamente, los perfiles y roles de la mujer que cobran hoy su carta de naturalización son una realidad y una de las aportaciones trascendentales al Siglo XXI. Solo les falta prescindir del apellido de posesión “de” su pareja porque no creo que con ése pobretón o acaudalado macho por no decir burro a su lado lo que peretendan sea darse lustre o distincion social no importando si magistrado o con grado doctoral. Yo creo, que a nadie debe escapar ya, incluido al más barbaro macho o despistado mandilón, la transformación del espíritu de la mujer y de la sociedad gracias a la conquista de sus derechos... Las repercusiones de su participación cada vez mas activa en todos los ámbitos de la sociedad, particularmente por el fenómeno que se genera en el ámbito familiar que no se pueden soslayar, son muy importantes. Incluso, a mi me parece sin dubitar, que son ellas la clave de la nueva sociedad en el siglo XXI. Porque ¿Usted cree, honradamente, que las mujeres de estos días, “nuestras mujeres”, estén dispuestas a prescindir de la libertad a la que con todo su esfuerzo generacional y personal han logrado? No, definitivamente no lo creo. ¿Las mujeres que no solamente han obtenido grados académicos en la universidad, sino en general a las que han experimentado tener ingresos, que son las más, producto de su esfuerzo en el trabajo y que tienen por ende màs libertad de actuación y desplazamiento en alguna medida, usted cree que les pueda representar atractivo uncirse en el albur del matrimonio a un “viejo panzón” apoltronado absorto en la tele con las chela y el fut que primeramente no sabe, no entiende ni quiere entender lo que pasa en el mundo real y, luego para colmo, les pueda tasar sus ingresos y su libertad?  No, absolutamente no, desde el punto de vista de la razón. A menos, de que, estén por jóvenes muy enamoradas, que es la trampa de que se vale la naturaleza para que se suceda la especie o, de plano, les ganen las ganas; porque, de otra manera, yo creo que por lo menos lo deben pensar dos o tres veces antes de tomar la decisión... pero, ya para entonces, cuando a los 30 años o más hubieren salido de la universidad y le hubieren dado un poquito, nada más un poquito, de vuelo a la hilacha...

No es coincidencia por tanto o es gratuito, que cada vez más se postergue el matrimonio por parte de hombres y las mujeres; no hablamos de los matrimonios forzados porque la cigüeña ande rondando, no, sino de los que hemos considerado tradicionalmente normales por estar en edad casadera o como dijera mi abuelito estar en condiciones de merecer. ¿Usted cree, honradamente, que estén ellas dispuestas a entrarle como nuestras madres y abuelas a las responsabilidades tradicionales de la casa y del matrimonio para tener de 5 a 10 hijos, hacer la comida, planchar y lavar la ropa? No, por supuesto que no, ni teniendo los equipos automatizados para hacerlo... Antes muertas que sencillas. Lo estamos viendo... Es más, ya no saben ni hacer un huevo estrellado. Saben, evidentemente, de otras cosas muchas más. Pero, de los quehaceres domésticos ya nada. ¿A que hora? Si están en la universidad o en el trabajo y cuando descansan en el reventón... Habrá sectores de la sociedad, que como siempre, estén en desacuerdo con mis percepciónes y entiendo sus obstinados intereses de proteger a la propiedad privada y a la familia nuclear que van de la mano; pero, no se trata de estar o no en desacuerdo con mis percepciones por las razones muy respetables que aduzcan; el asunto es que, esta sucediendo en nuestras narices y en las suyas tambien.

Y, no fuera necesaria ninguna campaña mediática tan intensa, como han hecho, porque ha sido suficiente la convicción de no dejarse avasallar dicha de madres a hijas, de boca a boca, generacionalmente hablando... Y, es que esto, no surge de ayer ni de hoy. Ni siquiera de cuando las manifestaciones de la quema de brassieres y de las cacerolas que más ruido causaron en el mundo pudieron haber explicado lo que se estaba gestando.

Como también en el medio rural aquí se propicio, en otro tiempo, siendo mi tierra un emporio vitivinícola y, por tanto, demandante de la participación de la mujer campesina para la recolección de la cosecha de la uva; transformando las caritas y el comportamiento de las lindas campesinas que trabajaban por primera vez en su vida, con su dinerito en la mano. La relación con los hombres de esa generación de mujeres en su medio fue diferente. Ellas podían ir a la nevería sin que para ello hiciera falta incluso la anuencia del papá o la invitación del pretendiente, por ejemplo. Y en la ciudad paso lo mismo con las trabajadoras de las fábricas e industrias, que podían solventar con su sueldo lo que los muchachos no podían ofrecerles. Entonces, se estableció una posición y relación diferente de las jovencitas con respecto de los muchachos. Actualmente, ya no es exclusivamente su fuerza de trabajo lo que les permite a las mujeres tener sus ingresos y mantener por lo menos su posición decorosamente porque, evidentemente, están más preparadas. Accedieron a la escuela e, indudablemente, que es otra generación de mujeres tanto en el medio rural como urbano. Es más, aquí, ya no hay más campesinas. Algunas viven en el medio rural donde es la cas paterna pero ya no son campesinas, por lo menos aquí en mí querido terruño como en otras partes del mundo, siendo muchas de ellas estudiantes y profesionistas de nivel tecnico medio y superior universitario. Ya no trabajan en las labores domesticas tradicionales de sus casas o en el campo ayudando en la parcela salvo las pocas que se han quedado rezagadas y las que siguen esperando a sus viejos en el otro lado. La gran mayoría trabaja en los centros urbanos e incluso en los Estados Unidos a donde han sido llevadas por sus hermanos, parientes y por sus maridos amarchantados allá fundando inequivocamente, una nueva clase social mexico-americana, aqui y allà. E, independientemente, del estrato social de que provengan, la fenomenología guarda los mismos patrones de comportamiento: afianzando su confianza. En cambio, los que si definitivamente andamos perdidos, y no sabemos que es lo que esta sucediendo, desde hace un buen rato, somos nosotros los hombres y los “machos” con mayor razón. Y no me estoy refiriendo, exclusivamente, a un medio o estrato social determinado, no. Los hombres en general del medio rural y urbano y en las grandes metrópolis del orbe entero andamos destanteados y, además, no hemos sabido ni querido abordar la metamorfosis de la crisálida por temor a enfrentar lo desconocido y a nuestras culpas ancestrales. No lo hemos digerido ni intentado explicar por una recalcitrante actitud machista que en el fondo todos los hombres en alguna medida conservamos no solamente por una deformación cultural en el tiempo sino eminentemente de herencia biológica. Y, permanecemos callados, como buenos engreídos que hemos resultado ser -iba yo a decir como buenos mariconcitos pero no, porque ellos son más hombrecitos atreviéndose a decir como son-, porque ni los que se dicen muy hombres a secas, ya no digamos los muy machos, nos hemos pronunciado molestado o interesado por argumentar que argüir y nos quedamos callados, no decimos nada…

A los hombres las mujeres nos rebasaron por la izquierda y nos tomo por sorpresa, porque nunca les hemos dado ni les dimos en el pasado a la mujeres la importancia que se merecían y se merecen como entes individuales; ni les concedimos siquiera el crédito de lo que podían estar haciendo. Ellas, siguieron trabajando generación tras generación en lo suyo y, finalmente lo lograron... Así de fácil (¿?), por eso, podemos asegurar que este Siglo XXI será de las mujeres, a mí no me queda la menor duda; en tanto, los hombres silbando en la loma, nos decidamos tardíamente por supuesto, ya no para explicarnos la admirable evolución de la mujer sino para congraciarnos con ellas y tratar ahora de identificar en donde quedo y donde quedara nuestro sitio en el futuro. No pudimos con el tercio, como dijo Palemón.

El asunto es muy interesante y tiene muchas facetas que conviene analizar en todas sus aristas: porque, en otro aspecto, el más importante de todos, de la misma relevante transfiguración de la delicada mariposa en su proceso de libertad como ente individual dicho sea con cariño verdadero, es, que las disquisiciones, esquemas y argumentos en los que ellas se apoyan o a los que ellas concurren o de los que se valen para actuar y tomar sus decisiones, son inaceptablemente los patrones que critican, cayendo en el garlito, de los ladinos machos ejerciendo su poder. Porque eso fue lo que vieron, vivieron y aprendieron de alguna manera inconscientemente durante toda su vida como genero. No conocen otros. Es su referencia de como ganar a la brava ¡Topare donde topare!. No de la legítima individualidad femenina que sería el ideal por construirse sino del poder radical para someter... Es la imagen que conservan de la autoridad o dicho sea literalmente: del poder. Poder que se tradujo suave y delicadamente en “empoderamiento” que es la femenina expresión recalcitrante del poder a ultranza.

Lo más interesante de todo esto es pues y será, ver en el tiempo, como ellas identifican o identificaran en última instancia sus propios referentes de mujer del Siglo XXI y luego en función de ello encontrar nosotros nuestro lugar como su pareja. No creo, sinceramente, que ellas renuncien a lo que han venido conquistando con tanto sacrificio y esfuerzo y quieran dar marcha atrás. Es más, ya no pueden, aunque quisieran. No podrán abandonar las delicias de su individualidad conquistada. No hay más camino que hacia adelante. Arriba ya del macho hay que aguantar los reparos. Por eso, aseguro, que de las mujeres será el siglo XXI.

Finalmente, se hace urgente detenernos no un poco, con la mente bien abierta, al rededor de todas estas cuestiones de la vida cotidiana en la sociedad del siglo XXI, porque preocupa que vistas a través de las gafas de colores del Sistema, se interpreten particularmente deterioradas -como en otros campos- las relaciones de la pareja y de la familia. Viendo en ello, sin observar, conflictos básica y exclusivamente de poder -el poder de nuevo- que se traducen en desavenencias, malestar entre las parejas, separaciones, divorcios... y finalmente el alejamiento entre la mujer y el hombre... como géneros; para, lo que han contribuido por cierto de manera influyente aquí en México, La Dalessio y Paquita la del Barrio como otras muchas más exponentes cantantes en contra de los hombres alrededor del mundo.

Distanciamiento o alejamiento del orden de la comunicación por DES-CONOCIMIENTO del fenómeno (SOCIAL) que experimentan en carne propia sin poder explicarlo y menos deglutirlo. Intentan comunicarse pero hablan de dos cosas diferentes. Es un ejemplo clásico no de falta de comunicación sino en el fondo de CONOCIMIENTO elemental porque,  SI NO HAY CONOCIMIENTO, NO PUEDE HABER COMUNICACIÓN. No significa de ningún modo que no estén relacionándose incluso íntimamente; de otra manera, no se explicaran tantas madres solteras, abortos y abandonadas; lo que sucede es que, la libertad de que hoy venimos hablando, disfruta e incluso goza literalmente la mujer contemporánea, como una de sus grandes conquistas, esta arrojando éste como resultado. Que no es bueno o malo, si hubiera por ahí alguien calificando. No es cosa de calificaciones o culpas, es cosa de la sociedad evolucionando, lento en este terreno pero evolucionando y, en el camino, muchas se van quedando: el tiempo no espera. No hay, no existe formalidad ninguna para los encuentros; sus contactos que pueden ser incluso como decimos sexuales, son eventuales no previstos, casuales; y, en muchos de los casos, en el evento primero se agota la relación. Sin reproche ninguno de las partes, porque existe, aquí, sí, un entendimiento callado, tácito, implícito, de no compromiso. Nadie quiere compromisos. Nadie quiere tener responsabilidades... pero, les ganan las ganas y no usan el condón...

Cuando la tendencia es a relacionarse con mayor frecuencia, después de superar los primeros escarceos y el plazo del conocimiento interpersonal se agota; se inicia, casi obligadamente, un período fatigoso y delicado de dominación en un sentido y en otro, a lo que las mujeres ahora, legítimamente, no están dispuestas a soportar, defendiendo no sus derechos alcanzados sino sus conquistas de conquistadoras en su más pura acepción: EL PODER. Entonces, no podemos esperar otra cosa distinta de las que vemos. Lo ideal fuera una tendencia a complementarnos pero... a mi juicio, se ha desvirtuado la esencia de la “lucha” por los derechos de las mujeres. Los spot en radio y televisión así lo demuestran (2002-2006). La invocación pues, no debe ser por la igualdad del hombre y la mujer -es una señal que confunde a los jóvenes-; en todo caso, debe ser por los derechos de las mujeres, punto. Cuando se les respeten sus derechos a cabalidad lo demás vendrá por añadidura porque, seguramente, se impondran por si mismas es decir, por sus intrinsecas cualidades. Nosotros los varones hemos venido exigiendo comodinamente los nuestros sin practicar con mayor comedimiento  nuestras obligaciones en la relación de pareja. Y, entre la gente menuda, pues ya mejor para que abundar. Son el ejemplo palmario de la igualdad conquistada. Yo creo que los primeros sorprendidos somos los abuelos y papás de cualquier estrato social en el mundo con las conductas desinhibidas de nuestras nietas e hijas. Tristemente, pero ya no pudimos hacer más. Ellas nos rebasaron por la derecha. Salen rumbo al antro casi a la media noche y regresan bien entradas las tres o cuatro... “Apenas a esa hora esta chido”. Beben, fuman y maldicen a la par de los gandayas. Mientras les bajan... la luna y las estrellas ¡A nuestras niñas! “El gorrito güey” “No manches güey” “¿Y que onda güey?”-Dicen-

Y, me parece, que como todas las cosas alrededor del mundo, la familia no ha permanecido rígida al margen de lo impuesto abruta y precipitadamente por la ciencia via la tecnologia desde la segunda mitad del siglo pasado tal como hemos venido observadolo a lo largo de toda la historia, de otra manera, no podriamos seguir evolucionando porque equivaldria a la especializacion de la fmilia. Hay que recordar precisamente lo que dice Morgan a este respecto, que: La familia es el elemento activo, nunca permanece estacionaria. La familia pues, esta atravesando también, como he dicho, por un complicado periodo de transición delicado que yo veo perfilarse con actores individuales perfectamente bien acabados y determinados, solo es necesario que lo sepan, y figuras diversas no consolidadas.

Incuestionablemente, a ellas como mujeres corresponderá parir sin duda alguna lo que nos depara la sociedad del Siglo XXI. ¿Por què? Porque, si la mujer evoluciona, la familia también necesariamente. Es un binomio indisoluble: ella pare, él nace. Mire usted, es tan importante el papel que juegan las mujeres en la sociedad actualmente, con toda certeza más que en cualquier otro tiempo y no expresamente por su capacidad de parir, que sería suficiente; que, ineludiblemente, debemos tocar el punto visto ahora a través del foco de la familia: Las mamás ahora, estén o no casadas, viudas, divorciadas, separadas, abandonadas o dejadas, trabajan también al tu por tu. Y, de las mamás solas, se dice, que han podido hacer de papá también, en el sentido de que pueden hacerse cargo de la manutención y, claro, obligadamente, de todo lo que conlleva la responsabilidad de haber decidido concebir a los hijos; aunque no sepamos a ciencia cierta, que tan bien lo están haciendo y mucho menos que tan buenos resultados está produciendo esta formula emergente, porque la evaluación en último análisis no debe reducirse exclusivamente a la manutención de los críos, en la inteligencia de que fuera al 100% , sino, qué calidad de individuos o seres humanos estamos bajo estas normas produciendo. Sin embargo, se insiste, en que podrá no haber Padre pero, si hay Madre, habrá siempre una familia o por lo menos una familia con estas características, lo que no es factible por supuesto en el caso del padre porque no puede parir. Es decir, que la madre en cualquier circunstancia constituye el pivote familiar. De eso, no cabe la menor duda, porque la mujer pare, amamanta, cuida y prodiga sus caricias -que son fundamentales- estando de tiempo completo en el hogar. Pero... resulta, que a últimas fechas, en la tal virtud legítima de sus conquistas y de sus derechos que generacionalmente han alcanzado, la mujer hoy asume adicionalmente, obligadamente o no, otros roles disímbolos a los tradicionales; concreta y fundadamente, producto de su trabajo remunerado, no domestico que, se traduce en cargas de trabajo dobles o en ocasiones más. Obviamente en detrimento, forzado, de su calidad de mamá. En razón de todo lo cual, las virtudes de sus otro hora habituales funciones hogareñas, entendiblemente, resultan precarias; y, yo, me atrevo a asegurar, sobre estas bases, que deplorablemente en ellas no solamente esta recayendo todo el peso de esta enorme responsabilidad sino que de ellas en consecuencia dependerá prácticamente también, por ello, cómo se decida el futuro de la familia y por ende de la sociedad. Amén, de que, por otra parte, estamos los hombres haciendo nada -y en algunos casos provocando el problema-, contribuyendo con ello al cumplimiento de la sentencia ya anunciada; dejándolas a ellas solas, en este transe que tiene dimensiones universales y que debería ser lógicamente competencia de ambos es decir, de la pareja; independientemente, de cómo se resuelva o cual sea la solución acorde a nuestros tiempos. Tratando de causar las menores angustias e incertidumbres posibles a las madres, padres, hijas e hijos. De manera que puedan vivir en armonía.

Por otra parte, no minimizamos por supuesto, de ninguna manera, los apoyos de asociaciones e instituciones dedicadas al auxilio de este ingente fenómeno social que nos avergüenza: de las madres adolescentes y adultas solteras, de las mujeres física o psicológicamente maltratadas, de las abandonadas o dejadas y de otras que también son discriminadas porque no reúnen los atributos y curvas como las Playmates del Playboy; que, en el supuesto de que atendieran, las Instituciones, la totalidad de todos los casos en cuestión, no resolverían ni con mucho, lamentablemente, el problema de fondo. Ni incluso, si se quisiera, reconviniendo el problema visto a través de los cristales de colores del Sistema o sea, de: la familia nuclear cuyo anclaje real radica en el capital. Quieren seguir viendo lo que ya no existe, más que en un reducido círculo social, aferrado al ocio de la inmovilidad. Al asidero, que engañados, creen les proporcionara seguridad perpetua cuando es exactamente todo lo contrario. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos que en este sentido se conjugan por parte de las diferentes instancias para convencer a la pareja de dirimir sus diferencias, evitar la disolución o llegar a acuerdos convincentes; estimo, que, tanto las mujeres como los hombres, no han estado recibiendo en la educación formal la visión o perspectiva de que para resolver el problema de pareja que se confronta es preciso CONOCER y entender primero a profundidad la diferencia entre géneros y por ende sepamos los hombres porque debemos otorgar indulgencias a la mujer y que, los acuerdos, sobre esta base, es un asunto de dos; es decir, de ambos géneros. No me refiero en última instancia a que el hombre por serlo tenga que no lavar los platos o que la mujer por su calidad de mujer pueda no hacerse cargo de la maquina podadora. ¿A donde vas conejo Blas? ¡Este es juego de dos nomás! Andan por ahí solas, apoyándose, solidarizándose y platicando entre mujeres haciendo sus esfuerzos meritorios, como si no hubiera hombres interesados en el asunto o de plano como si de ellas fuera únicamente el problema y de ellas dependiera exclusivamente la solución. Solución, que de producirse de esta manera como es lo más seguro que suceda, en mi opinión, en el tiempo tendrán que asumir las intrincadas consecuencias, espero para entonces no solas...

No quieren saber nada de los hombres. Todos son iguales como nosotros decimos de ellas. Nos usan como nosotros las usamos. Las mujeres, no son una perita en dulce justificadamente o no. Ellas están siguiendo su propio camino y nosotros el nuestro por la fuerza gravifica de su centro. De ahí su gran responsabilidad y trascendencia; que, con su gran determinación por consolidar sus legitimas aspiraciones de reconocimiento a sus capacidades personales y de género, están acelerando indiscutiblemente, sin saberlo, el advenimiento de la nueva era, de la nueva sociedad y por consiguiente el derrotero de la humanidad en su conjunto como hemos venido sustentando; asunto, que tampoco tiene reversa. En realidad a ellas, como ya hemos dicho reiteradamente, corresponderá la consecución del curso de la familia y en consecuencia de la sociedad y de la historia por ende en contraposición a Fukuyama; porque, en realidad, no es el fin de la historia sino que la historia se inicia hoy en la era del CONOCIMIENTO; que, por supuesto, desde nuestro punto de vista será para evolucionar. Porque, mire usted, una cosa es lo que deseamos sucediera con ojos paternales o paternalistas al interior del nostálgico y cálido escenario del “Hogar, dulce hogar” que solo anhelamos y otra cosa muy distinta es lo que esta sucediendo con el fenómeno de la implosión social en un punto de densidad infinita: LA MUJER.

Nos agrada, admiramos y respetamos a las mujeres que logran posicionarse en la sociedad actual no por sus implantes sino por su tenacidad y sus capacidades; pero, reprobamos rotundamente que huelan a tabaco, a oxido de ron, whisky o tequila y caminen desgarbadas jajaja ¿Qué cuál considero pudiera ser el prototipo de la mujer de éste siglo? Pues hombre, me parece que es necesario primeramente que ellas lo identifiquen. Podemos coincidir en ello, pero, es un asunto que a ellas compete en estricto apego a su conciencia. Sin embargo, así como ellas exigen de nosotros que seamos de tal o cual manera -guapos, con dinero y abdomen de lavadero- como condiciones legítimas de pareja, nosotros como hombres debemos también en reciprocidad dar nuestra opinión como de hecho lo venimos haciendo en éste vistazo al puberto siglo veintiuno. Con las gafas de colores del Sistema puestas, sería incluso para ellas mismas, aquel prototipo que genere dinero: las anoréxicas de pasarela, movie stars, ejecutivas brillantes, destacadas deportistas, “teiboleras”, servidoras sexuales e incluso, esposas que se prostituyen por una jugosa mesada, etcétera, etcétera. A mí, en lo personal, me gustaría que fuesen mujeres preparadas por supuesto. En otra época, estar preparadas como mujeres implicaba saber tejer, cocer, cocinar, etc., e incluso había instituciones privadas dedicadas a ello. Eran los valores de la época para la mujer de cierta condición social. Pero, actualmente, si bien es cierto que las mujeres se instruyen, capacitan y preparan cada vez más incluso a nivel universitario, dicha premisa no esta encaminada expresamente a garantizarnos que puedan ser buenas mamás por todo lo expresado anteriormente; lo cual, por trascendente, no podemos soslayar... Modernamente, como alternativa, sería necesario concebir y fundar instituciones donde se formaran a las Supermamás del Siglo XXI, o sean: Las Universidades de la Mujer para producir ahí Mamás Profesionales independientemente de su disciplina o especialidad universitaria, cursando un mundo de asignaturas de alto nivel...

SI LO REPRODUCE O COMENTA CITE LA FUENTE.
Fuente: Fragmentos del Libro:
“NON NOVA SEDNOVE” (Sin publicar).
Autor: Virgilio Rodríguez Castro.
Año. 2005.




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